Cómo reducir riesgos de infecciones en hospitales con una estrategia integral

Cómo reducir riesgos de infecciones en hospitales es una prioridad para toda institución médica que busca proteger a pacientes, personal de salud, visitantes y proveedores. En estos espacios, la prevención no depende de una sola acción, sino de la suma de protocolos clínicos, higiene de manos, limpieza de superficies, control ambiental, ventilación, desinfección especializada y tecnologías complementarias que ayuden a mantener áreas más seguras.

Las Infecciones Asociadas a la Atención de la Salud, conocidas como IAAS, son aquellas que pueden presentarse durante o después de recibir atención médica y que no estaban presentes al ingreso del paciente. En México, la Secretaría de Salud reconoce que las IAAS pueden representar eventos adversos relevantes y que su prevención requiere estrategias coordinadas entre áreas hospitalarias, comités de calidad, vigilancia epidemiológica y control de infecciones.

En hospitales, clínicas y centros médicos, los riesgos de infección pueden aumentar por distintos factores: alta rotación de personas, contacto frecuente con superficies, presencia de pacientes vulnerables, procedimientos invasivos, circulación de microorganismos en el ambiente, manejo de residuos, humedad, ventilación deficiente o procesos de limpieza poco estandarizados. Por esta razón, la prevención debe abordarse de manera integral y no únicamente como una tarea operativa de limpieza.

Por qué los hospitales requieren estrategias más estrictas de prevención

A diferencia de otros espacios comerciales, los hospitales concentran actividades críticas. En un mismo edificio pueden coexistir áreas de consulta externa, urgencias, quirófanos, hospitalización, terapia intensiva, laboratorios, salas de espera, áreas administrativas y zonas de servicios generales. Cada una tiene necesidades distintas y niveles de riesgo diferentes.

La Organización Mundial de la Salud señala que las infecciones asociadas a la atención médica afectan diariamente a pacientes y sistemas de salud, generan sufrimiento, elevan costos y pueden dificultar la prestación de atención segura y de calidad. También advierte que estas infecciones son una amenaza cotidiana en hospitales y clínicas, no solo durante epidemias o pandemias.

Esto confirma que la prevención debe ser constante. No basta con reaccionar ante brotes o contingencias sanitarias; es necesario mantener procesos permanentes, medibles y adaptados a la operación real del hospital.

Limpieza, desinfección y control ambiental: tres conceptos que no deben confundirse

Para reducir riesgos de infecciones en hospitales, es importante diferenciar entre limpieza, desinfección y control ambiental.

La limpieza se enfoca en retirar suciedad visible, polvo, residuos, materia orgánica y contaminantes presentes en superficies. Esta etapa es indispensable, ya que la suciedad puede interferir con la acción de los desinfectantes.

La desinfección busca reducir la presencia de microorganismos en superficies, objetos o áreas específicas mediante productos, técnicas o tecnologías adecuadas. Debe realizarse con procedimientos definidos, personal capacitado y productos compatibles con el tipo de superficie.

El control ambiental, por su parte, contempla factores más amplios: aire interior, ventilación, humedad, flujos de personas, superficies de contacto frecuente, manejo de áreas críticas, mantenimiento de equipos y estrategias complementarias de desinfección.

En conjunto, estos tres niveles permiten construir una estrategia preventiva más sólida para hospitales y clínicas.

Arrastre mecánico: la base de una limpieza efectiva

El arrastre mecánico es una de las primeras etapas dentro de una limpieza integral. Su objetivo es remover físicamente partículas, polvo, suciedad, residuos y materia orgánica acumulada en pisos, paredes, mobiliario, camillas, barandales, manijas, puertas, interruptores y otras superficies de mayor contacto.

Este paso es especialmente importante porque ningún proceso de desinfección debería aplicarse sobre superficies sucias o contaminadas con residuos visibles. Cuando se omite esta etapa, la efectividad posterior puede disminuir.

En hospitales, el arrastre mecánico debe realizarse con herramientas, paños, insumos y procedimientos adecuados para cada zona. No es lo mismo intervenir una sala de espera que un quirófano, una habitación de hospitalización, un laboratorio o un área de urgencias. Cada espacio requiere una evaluación específica del riesgo y de la frecuencia de uso.

Desinfección de superficies de mayor contacto

Las superficies de mayor contacto son uno de los puntos más relevantes en la prevención ambiental. Entre ellas se encuentran manijas, barandales, apagadores, escritorios, sillas, mostradores, elevadores, botones, camillas, equipos auxiliares, sanitarios y zonas de recepción.

Los CDC recomiendan seleccionar desinfectantes adecuados y usarlos conforme a las instrucciones del fabricante para superficies ambientales en instalaciones de atención médica. Esta recomendación es especialmente importante porque el uso incorrecto de productos puede disminuir su efectividad, dañar materiales o generar riesgos para pacientes y personal.

Por ello, una estrategia profesional debe definir qué superficies se limpian, con qué frecuencia, con qué producto, con qué técnica, en qué horarios y bajo qué criterios de supervisión.

Nebulización: un complemento que debe aplicarse con criterio técnico

La nebulización puede formar parte de una estrategia de desinfección complementaria, especialmente en espacios desocupados, áreas previamente limpias o zonas donde se requiere una cobertura ambiental controlada. Sin embargo, no debe entenderse como una solución aislada ni como sustituto de la limpieza manual, el arrastre mecánico o la desinfección directa de superficies.

En entornos hospitalarios, su aplicación debe planearse con especial cuidado. Los CDC advierten que no recomiendan la nebulización o rociado químico de rutina en áreas de atención a pacientes, especialmente cuando se pretende usar como método general para descontaminar superficies o aire sin criterios específicos.

Esto no significa que toda aplicación especializada esté descartada, sino que debe realizarse con protocolos claros: áreas desocupadas, productos adecuados, tiempos de reposo, ventilación posterior, protección del personal, compatibilidad con superficies y coordinación con las áreas responsables del hospital.

Luz UVC como tecnología complementaria en hospitales

La luz UVC puede integrarse como un complemento adicional dentro de una estrategia de desinfección ambiental. Su función se basa en la capacidad de la radiación ultravioleta germicida para afectar el material genético de microorganismos, reduciendo su capacidad de replicación cuando se aplica bajo condiciones controladas.

En hospitales, su uso debe considerarse como complemento, no como reemplazo de la limpieza, la desinfección química, la ventilación, la higiene de manos o los protocolos clínicos. Su efectividad depende de variables como distancia, tiempo de exposición, potencia, sombras, tipo de superficie, ubicación del equipo y seguridad operativa.

La luz UVC puede ser útil en habitaciones desocupadas, áreas seleccionadas, equipos cerrados, sistemas de aire o espacios donde sea posible controlar la exposición. En todos los casos, debe implementarse con acompañamiento técnico para evitar riesgos por exposición directa a personas.

Áreas hospitalarias donde conviene reforzar la prevención

Aunque todo hospital requiere limpieza y desinfección, existen zonas donde el control debe ser más estricto por el tipo de actividad o por la vulnerabilidad de los pacientes.

Entre las áreas más relevantes se encuentran quirófanos, salas de procedimientos, terapia intensiva, urgencias, habitaciones de hospitalización, laboratorios clínicos, áreas de toma de muestras, consultorios, salas de espera, sanitarios, elevadores, recepción y zonas de tránsito del personal.

Cada una debe analizarse por separado. Un buen plan de desinfección no aplica el mismo procedimiento a todo el edificio; clasifica los espacios de acuerdo con su nivel de riesgo, uso, frecuencia de ocupación y exposición potencial a agentes biológicos.

La importancia de documentar y estandarizar procesos

Reducir riesgos de infecciones en hospitales también exige documentación. Los protocolos deben ser claros para que el personal conozca qué hacer, cuándo hacerlo y cómo verificar que se haya realizado correctamente.

En México, la NOM-045-SSA2-2005 establece criterios para la vigilancia epidemiológica, prevención y control de infecciones nosocomiales, lo que refuerza la importancia de contar con procedimientos organizados dentro de los establecimientos de atención médica. Además, en 2024 se publicó el proyecto PROY-NOM-045-SSA-2024, orientado a actualizar los criterios relacionados con la vigilancia, prevención y control de las IAAS.

Para hospitales y clínicas privadas, esta visión documental también ayuda a mejorar la coordinación entre áreas operativas, mantenimiento, calidad, enfermería, dirección médica y proveedores externos.

Una estrategia integral para reducir riesgos

Una estrategia profesional para reducir riesgos de infecciones en hospitales puede incluir diagnóstico del espacio, identificación de áreas críticas, nebulización controlada en zonas adecuadas, limpieza y desinfección de superficies por arrastre mecánico, tecnología UVC como complemento, capacitación del personal y verificación periódica de procesos.

El objetivo no es prometer la eliminación total del riesgo, porque ningún hospital puede garantizar por completo. El objetivo realista y profesional es reducir condiciones que favorecen la contaminación ambienta y superficiall, reforzar los protocolos internos y mejorar la seguridad operativa de los espacios.

Lanterna como aliado en desinfección hospitalaria

Para hospitales, clínicas, laboratorios y centros médicos, contar con un aliado especializado puede ayudar a fortalecer los procesos de limpieza y desinfección ambiental y superficial sin interferir con la operación médica diaria.

Lanterna ofrece soluciones de desinfección profesional que pueden integrar integrar a la limpieza y desinfecciónmediante nebulizacion, arrastre macánico y uso de lámparas generadoras de luz UV-C como complemento, siempre de acuerdo con las características del espacio y las necesidades del proyecto.

Si tu hospital o centro médico busca reforzar sus procesos de desinfección ambiental, contacta a Lanterna para realizar un análisis detallado del espacio y diseñar una solución personalizada que contribuya a una operación más segura, ordenada y preventiva.